17. dic., 2016

CONTROLA LAS PREOCUPACIONES:

Para conseguir un estado de ánimo más sereno

Priorizar lo importante y aprender a relativizar aportará Paz en tu vida

Hay etapas de nuestra vida en las que los problemas nos superan o tendemos a sobredimensionarlos. Esta situación de intranquilidad condiciona nuestro día a día y nos impide avanzar. Analizar qué nos preocupa y si merece la pena invertir tanto tiempo en ello nos ayudará a valorar los problemas desde otra óptica y nos permitirá recuperar la calma.

Ver el vaso medio lleno o medio vacío sólo depende de nosotros. Frente a una situación adversa o una racha complicada, podemos reaccionar lamentándonos y considerándonos víctimas de la misma, o bien, encarándola de una forma positiva y asumiendo que los momentos menos fáciles forman parte de nuestra existencia y, como tales, nos ayudan a evolucionar.

 

Toma las riendas y guía tus pasos

Las prisas, la necesidad de quererlo todo al instante y las auto-exigencias laborales y personales que nos imponemos acaban pasándonos factura. Esto deriva en una parte de preocupaciones que pueden acabar convirtiéndose en el centro de nuestras vidas. ¡Ponerle remedio es más fácil de lo que parece!

Sé selectivo/a.-

Muchas de nuestras preocupaciones surgen porque queremos acaparar demasiadas cosas. Elige qué es lo importante y descarta aquello de lo que puedas prescindir. Aprende a establecer prioridades y, sobre todo, a decir que no. Así, disfrutarás más intensamente de todo lo que hagas y evitarás situaciones de estrés.

Controla tu vida.-

Cuando priorizas, automáticamente estás eligiendo una opción y descartando otra. Este proceso selectivo, además, te permite tomar las riendas de tu vida y tenerla bajo control. Este dominio del entorno genera tranquilidad y la sensación de saber que eres dueño de tus actos.

Pensamiento positivo.-

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad” Esta máxima de Winston Churchill resume a la perfección las distintas maneras de reaccionar de las personas frente a la adversidad.

La misma realidad puede ser interpretada y vivida de dos maneras diferentes, dependiendo del enfoque que cada uno le dé.

Además, nuestros pensamientos y acciones condicionan nuestras emociones, por lo que, si son positivos, incidirán favorablemente en nosotros y nos ayudarán a alcanzar la anhelada calma.

Quítales importancia.-

Unido al pensamiento positivo está la capacidad de valorar las preocupaciones en su justa medida. Aunque éstas puedan perturbar nuestra vida diaria, hemos de entender que son pasajeras y no deberían condicionar nuestro presente.

Mímate.-

Intenta dedicarte un rato al día a ti mismo/a, aunque sean sólo 20 minutos. Lee un libro, tómate un baño relajante, hazte masaje corporal, medita, haz Yoga, Tai Chi, etc. Durante ese tiempo, toda tu energía se focalizará en esa actividad y los problemas quedarán en un segundo plano.

“Hay dos tipos de preocupaciones: las que pueden hacer algo al respecto y las que no. No hay que perder el tiempo con las segundas”

Duke Ellington 

Confiar en ti:  Garantía de éxito

Tu eres quien mejor sabe cuáles son tus puntos fuertes y débiles.

Aprovecha esta ventaja para “dominar” los contratiempos y encontrar la Paz y el bienestar interior.

De frente: Buscar el origen de tus preocupaciones y encáralas. Huir de ellas o aparcarlas solo te sirve temporalmente ya que, al final, tendrás que acabar encarándolas.

Aprendizaje útil. Poner en práctica tus recursos es una habilidad que te ayuda a saber qué aspectos personales debes reforzar para sentirte bien (ejemplo: la paciencia, el tesón). Este proceso es un aprendizaje muy útil para ganar confianza en ti mismo/a y conocerte mejor.