30. oct., 2016

¿Demasiado Impaciente?

¿Demasiado impaciente?

CULTIVAR LA PACIENCIA 

Así puedes lograrlo

La clave está en gestionar la ansiedad y adoptar una actitud más proactiva 

¿Qué haces cuando las cosas no salen como tu habías previsto? ¿Enfadarte, quejarte, echar la culpa a los demás?

¡Cambia de estrategia!

Si te centras en solucionar el problema, te convertirás en una persona más flexible y serena. 

Los seres humanos tendemos a ser impulsivos, ya que estamos genéticamente preparados para ello. Es un rasgo que puede ser útil, porque nos ayuda a ser valientes y a afrontar los contratiempos con más posibilidades de éxito, pero que también puede resultar problemático, sobre todo si no sabemos controlarlo.

“La inconstancia y la impaciencia destruyen los más elevados propósitos”  Confucio

 

La necesidad de pisar el freno.- 

Ser impacientes nos hace ser más atrevidos, pero también más irreflexivos. A todos nos ha pasado: tomar una decisión demasiado precipitada, pronunciar unas palabras de las que luego nos hemos arrepentido… No hemos querido o no hemos podido pensar las cosas con calma y, al final, nos hemos equivocado.

 

Por el contrario, la paciencia nos ayuda a controlar nuestras reacciones, realizar las cosas de forma más lenta pero también más efectiva y saber esperar el tiempo necesario para, poco a poco, conseguir nuestros objetivos. 

¿Te gustaría ser más paciente? Sigue estos pasos y podrás conseguirlo.

  

Acepta que hay cosas que no dependen de ti.- 

Estás en la parada y el autobús tarda en pasar ¿Hay algo que puedes hacer para arreglar la situación? Por supuesto que no. En lugar de ponerte nervioso/a, trata de hacer algo útil o agradable: revisar los mensajes del móvil, leer un buen libro, escuchar musica agradable y relajante o, simplemente, pensar en tus cosas. El tiempo pasará volando y no te alterarás tanto.

  

Sé más tolerante con los demás.- 

Es muy probable que las personas que hay a tu alrededor no vayan al ritmo que te gustaría ¿Te pones nervioso/a que tu pareja tarde en arreglarse, que tu hijo no haga las cosas bien, que tus amigos lleguen siempre tarde a las citas? Evita enfadarte, sólo conseguirás ponerte de mal humor y generar tensión. En su lugar, adopta una actitud proactiva, es decir, habla de tu problema con la persona en cuestión e intenta encontrar una solución satisfactoria para ambas partes. También es importante tratar de adaptarte al ritmo de los demás.

  

Céntrate en buscar una solución.- 

Cuándo las cosas no salen como esperas, en lugar de refugiarte en la rabia o la queja, aplica esta norma:

  1. en primer lugar, acepta la situación,
  2. trata de tranquilizarte y
  3. céntrate en resolver el problema, o buscar una solución

Ante estas situaciones, repite frases similares a éstas: “serénate y actúa”, "todo está bien", "las cosas son como son, no como me gustaría"

  

Dale al tiempo el valor que tiene.- 

Vivimos en una sociedad en la que toda gratificación debe ser inmediata. Hemos perdido la costumbre de marcarnos un objetivo a largo plazo y a invertir tiempo y esfuerzo para conseguirlo. Todo lo queremos al momento y, si no lo logramos así, nos impacientamos. 

Devuelve al tiempo su valor real. Unos minutos, unas horas, unos días, incluso unos meses no son nada comparados con toda una vida. No vale la pena angustiarse por ello.

La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia” John Ruskin

 

La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces” Proverbio persa

 

Haz de la paciencia un hábito.- 

Piensa en qué situaciones son las que te sacan de quicio  y por qué. Por ejemplo, hay personas que, por ejemplo, tienen mucha paciencia con su hijos pero se alteran mucho en el trabajo. Anota tus impresiones en un papel.

  

Analiza tus reacciones.- 

Lee tus anotaciones unos días después y hazte estas preguntas: 

¿Qué es lo que más me estresa de esos momentos?

¿Qué personas son las que más me alteran? 

¿Qué emoción me provoca estas situaciones?, etc.

Ahí tienes un medio de conocerte mejor y te ayudará a gestionar tus emociones y afrontar con más tranquilidad las situaciones que vives cada día.