9. ago., 2016

Cambio de Actitud

Controla tus impulsos y mejora tu relación con los demás

Canalizar tu energía de forma inteligente te ayudará a evitar conflictos.-  

 

“Tal vez no haya habilidad psicológica más esencial que la de resistir al impulso” , asegura el psicólogo Daniel Goldman. Y es que, para ser dueños de nosotros mismos, primero hay que saber manejar nuestras emociones.

A todos nos ha pasado alguna vez decir o hacer algo y arrepentirnos poco después. Levantar la voz a nuestra pareja, amonestar a un conductor que se ha saltado un stop, ser desagradables con un compañero de trabajo…. En esos momentos, lo único que nos importa es exteriorizar nuestro malestar, sin pensar en las consecuencias.

Ninguna persona es libre, si no es su propio amo”  Epicteto de Frigia, filósofo griego.

Pensar con calma y objetividad.-

Un impulso es un deseo que necesita ser satisfecho. Nos hace actuar rápido y sin apenas reflexionar, algo que puede resultar muy útil en algunas circunstancias, pero que también nos puede poner en más de un aprieto. Las personas con una conducta impulsiva suelen tener más problemas con quieres les rodean. Al no ser capaces de controlarse, tienen una mayor tendencia a las discusiones y a los conflictos.

Para evitar este tipo de comportamientos, lleva a la práctica estos consejos.

1. Identifica las causas.-

Saber cuáles son las emociones que te llevan a actuar de una u otra manera te ayudará a modificar tu conducta. Cuando te encuentres ante una situación estresante, piensa qué es realmente lo que te molesta y trata de actuar de una forma más racional y calmada. Es posible, por ejemplo, que tus discusiones con tu pareja estén motivadas por su falta de colaboración en casa. Si solucionas este problema, seguro que tu actitud también se modificará.

 

2. Piensa antes de hablar.-

Si eres capaz de elegir tú mismo/a la forma de reaccionar ante un problema, ganarás capacidad para controlar tus emociones. Tal como dice el psiquiatra Enrique Rojas: “Si no os dejamos arrastras por los primeros impulsos, estaremos tomando el control de nuestra vida y gozaremos de verdadera libertad”.

 

3. Haz una pausa.-

Si te ves incapaz de controlarte, trata de evitar las reacciones inadecuadas. Cuenta hasta diez, piensa en otra cosa, aléjate del lugar donde estás…. Cualquier estrategia es buena para ganar tiempo y lograr relajarse.

 

Si la impulsividad te pierde, hay una serie de tácticas que te ayudarán a controlarlas.

1. Busca una actividad que te permita desfogarte.-

En ocasiones, las conductas impulsivas son la consecuencia de un exceso de energía acumulada. Hacer deporte, cultivar aficiones, etc., puede ayudarte a canalizarla y reaccionar con tranquilidad ante situaciones difíciles.

 

2. Aprende de los errores y analiza las consecuencias de tus actos.-

Revisa el comportamiento que has tenido hasta ahora, sobre todo aquellas actitudes que te han perjudicado en lugar de ayudarte a solucionar los problemas, y trata de corregirlo.

 

3. Gestiona la frustración.-

Se trata de no esperar una respuesta inmediata a tus necesidades. Si sabes posponer la gratificación, tienes mucho terreno ganado a la hora de reaccionar de una forma menos impulsiva.

 

RECOMENDANCIÓN

Recupera la serenidad con Respiración Profunda.-

Se trata de una técnica muy útil para conseguir un mayor control de los impulsos. Puede utilizarse de forma puntual (para relajarse en momentos concretos) o bien realizarse a diario para lograr un estado de ánimo más sereno.

Técnica: Retírate a un lugar tranquilo y siéntate cómodamente (si estás en casa, puedes tumbarte en la cama o sobre una esterilla). Intenta respirar lentamente, haciendo una pausa entre cada inhalación y exhalación.

Realiza de 6 a 12 repeticiones una vez al día.