11. jul., 2016

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¿Por qué vemos los problemas como problemas? 2ª Parte

                            Solución de problemas,

Hasta ahora hablamos sobre cómo mirar a esas circunstancias que anteriormente llamábamos problemas, sobre la enseñanza que conllevan, y sobre qué tipo y cantidad de problemas debo experimentar. Más allá del nombre que le pongamos: desafíos, problemas, oportunidades, etc, deben solucionarse. Es preciso subir ese escalón para llegar adonde queremos llegar.

Hay una interesante idea sobre cómo solucionar problemas, en el libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", de Stephen Covey.

El enfoque es sencillo y práctico. Todos los problemas tienen dos áreas generales: Área de influencia y área de preocupación.

Podemos aplicar esto a cualquier desafío que se presente en nuestra vida.

El área de preocupación es, básicamente, el problema; qué sentimos, qué pensamientos tenemos sobre el mismo, cuáles son los hechos, etcétera.

Para afrontar el problema, debemos ser detallistas, poner todo lo que se nos ocurra sobre el problema que estamos teniendo. Y debemos hacerlo en base a lo que nosotros experimentamos, es nuestro problema y lo afrontamos desde nuestro punto de vista.

El área de influencia es la parte del problema en la que nosotros podemos influir. Aquí deberíamos escribir cuatro o cinco acciones que nosotros podamos realizar ahora, o dentro de un corto periodo de tiempo, para solucionar dicho problema.

Aquí hay que ser prácticos y sencillos. Sin divagar sobre el problema. Las acciones pueden ser mentales o físicas. Las acciones pueden ser cambiar una forma de pensamiento o realizar alguna acción física para solucionar el problema.

Los problemas generalmente son demasiado amplios y poco específicos. Este ejercicio es muy útil porque te permite observar el verdadero problema, y hacer lo que esté a tu alcance para solucionarlo.

Es recomendable realizar este ejercicio por escrito, en especial, si se trata de unproblema que se repite frecuentemente en nuestra vida, es decir, un problema que es recurrente.

Si, por el contrario, es un problema esporádico, como llegar tarde a una reunión, basta con dar un repaso mental de las dos áreas sería suficiente para dejar de sentir esa frustración de impotencia que generan los problemas sin resolver.

Reflexiones finales

En las dos partes de este artículo, hemos intentado basarnos en problemas más fundamentales, es decir, los problemas que están relacionados con las cosas que deseamos tener o la persona que deseamos ser.  Sabemos que hay problemas más sencillos, como un atasco de tráfico, una mala nota en nuestros estudios, una pelea en nuestro trabajo, etc.

Podemos abordar estos sencillos problemas centrándonos en el punto de solución de problemas ya que esas cosas van y vienen, son circunstanciales y todos debemos lidiar con ellas en nuestra vida.

Lo verdaderamente fundamental en nuestra vida va a ser afrontar los problemas profundos, esos problemas son a los que realmente deberíamos apuntar. Ésa es la base a partir de la cual se despliega nuestra vida, y deberíamos hacerla lo mejor posible.

Una idea muy importante: No esquives tus problemas. Hacerlo sería renunciar a tu posibilidad de mejorar, de aprender algo que aún no sabes, de conseguir algo que aún no tienes.

Cada problema es una nueva oportunidad para alcanzar la Buena Vida.

Cada problema es una nueva oportunidad para convertirnos en la persona que deseamos ser.

Espero que este amplio artículo (dividido en dos partes) te haya servido.

Mi intención, en todos los artículos publicados en este Blog, es aportar pautas para que puedas tomar control de tu propia mente, y utilizarla para tu beneficio.