10. may., 2016

Olvida el Resentimiento y aprende a Perdonar

 

DISCULPAR LA OFENSA RECIBIDA

ES UN ACTO VALIENTE QUE EVITA AMARGURA Y RENCOR

  

Un insulto, un desdén, una humillación, generan dolor y el impulso de devolver el daño recibido. Pero, a veces, este mal engendra una mezcla de rabia, tristeza, deseo de venganza e impotencia que puede llegar a obsesionar.

Sanar esta emoción es un proceso liberador que nos permite avanzar.

El resentimiento es una autointoxicación psíquica” Max Scheler

 

Este sentimiento expresa un dolor emocional, una herida no curada que empeora con el tiempo y que puede llegar a ser más destructiva que la ofensa, real o imaginaria, que lo originó.

 

UNA ESPIRAL QUE HAY QUE VENCER

Las personas resentidas recrean la situación sufrida, reviviendo el dolor y no dejando que el olvido lo atenúe.

 

Ajuste de cuentas.-

En su libro “Del resentimiento al perdón. Una puerta a la Felicidad”  el filósofo Francisco Ugarte Corcuera explica:

“El resentido no sólo siente la ofensa que le infligieron, sino que la conserva unida a un sentimiento de rencor, hostilidad, hacía las personas causantes del daño, que le impulsa a la revancha”.

Obviamente, la revancha es un desquite que, se produzca o no, no sirve para eliminar el rencor.

 

Soy la víctima.-

La agresión que sufre una persona le cambia sus relaciones con los demás congéneres y con el mundo”,  José Luis Lillo.

Las personas resentidas “se alimentan del odio de quienes les rodean porque les confirma la maldad ajena, y su superioridad como víctimas,  al ser depositarios de toda bondad”

 

Atado al agresor.-

Cuándo guardas resentimiento estás unido a esa persona o condición, por un lazo emocional que es más fuerte que el acero. El perdón es la única manera de disolver ese lazo y ser libre”Catherine Ponder

 

Ser compasivo.-

El perdón  desanuda la ligazón con el pasado, con aquello que nos ataba y arrastraba hacía atrás”José Luis Lillo

Aunque, aclaramos, que no es sólo un perdón hacia el agresor, sino también y principalmentehacía nosotros mismos por sufrir la ofensa

“Perdonarse supondría la aceptación con humildad de nuestras limitaciones, nuestros miedos e incapacidades”

 

Renunciar al dolor.-

El último paso para liberarse es asumir el resentimiento, comprenderlo y eliminarlo de nuestra vida para evitar su corrosión.

Porque se necesita “Paz para vivir, piedad para olvidar. Y Perdón para recordarlo todo sin dañas ni dañarnos”