5. abr., 2016

LIBERATE DE TUS MIEDOS

Desvelando su significado

 

Entender nuestras emociones nos permite un mayor control sobre la Mente

 

Los temores que sentimos dicen mucho más de nosotros de lo que podemos pensar en un primer momento. ¿Quieres entrever lo que se esconde detrás de esa angustia a sentirte rechazado o a comprometerte con alguien?

Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo”  Benjamin Franklin

Los miedos no son tan injustificados e irracionales como podemos pensar. Ir a la raíz de esa emoción básica es el primer paso para tender lo que nos sucede y encontrar en nuestra “caja de herramientas” los recursos que necesitamos para hacerles frente. Tomar conciencia de ello nos permite relativizar lo que sentimos, lo cual es un verdadero alivio en el tema que nos ocupa.

Ve al origen del conflicto

1. Miedo al rechazo.- Ser rechazado significa, sencillamente, no ser el escogido. De ahí que este temor esconda, en realidad, la necesidad de ser el elegido/a en todo momento. Sólo si nos damos cuenta de que nuestra seguridad no puede depender de una expectativa desmedida –es imposible gustar a todo el mundo, ser el candidato ideal en todos los puestos de trabajo, etc- conseguiremos controlar esa angustia.

También es útil entender que el rechazo del otro no habla de nosotros sino de la otra persona: de sus preferencias, sus necesidades, sus deseos…. No ser el elegido, por tanto, no significa ser menos capaz, menos valioso o menos deseable. Sólo indica que dos piezas no han encajado.

 

2. El abandono.- Esta amenaza deja entrever una cierta dependencia hacia una persona, ya sea nuestra pareja, nuestro mejor amigo/a, un familiar, etc. La clave para romper con ese círculo está en intentar que nuestra vida gire en torno a diferentes focos de atención –personas, intereses, etc.- Diversificar nuestras fuentes de felicidad, de cobijo, de reconocimiento, de apoyo, etc., hará que cualquier pérdida no se viva como el fin del mundo.

 

3. A perderlo todo.- Algunas personas se angustian ante la idea de perder lo que poseen. Ese miedo indica un apego, desmesurado con respecto a nuestros bienes materiales o a nuestro estatus.

Es muy útil aprender a vivir con lo necesario y saber discernir entre las necesidades básicas y las secundarias, centrarse en atesorar experiencia en vez de acumular cosas.

 

Confía en tu capacidad para volver a generar nuevas riquezas o ¿es que acaso todo lo que has conseguido en producto del azar?

 

4. Al fracaso.- Lo que suele atormentarnos no es tanto la idea de renunciar a un sueño, sino el hecho de sentirnos mal ante los demás por no haber colmado sus expectativas.

Tendemos a magnificar el éxito y a estigmatizar la derrota, cuándo, tal y como decía Dickens: “cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”.

Cuándo asumimos que cometer errores forma parte del aprendizaje, vemos que no lograr un objetivo no nos convierte en menos competentes o dignos de reconocimiento.

 

5. Al compromiso.- El miedo al compromiso es, en realidad, un escudo de protección ante la posibilidad de perder el control de nuestra vida o de asumir responsabilidades para las que creemos no estar preparados.

Este tipo de personas evitan dar un paso adelante por temor a que cualquier cambio desestabilice su zona de seguridad o confort.

Lo mejor, en estos casos, es que introducir pequeños cambios para ir ganando confianza poco a poco.

“Haz lo que temes y el temor morirá”  Krishnamurti

 

6. A la enfermedad.- El temor a caer enfermo encierra el miedo a sentirnos limitados o impotentes. La clave para combatirlo es aceptar nuestras limitaciones y vulnerabilidades con igual dosis de realismo o de resignación.

De la misma forma el temor a la muerte –o más bien el miedo a que llegue demasiado pronto- se contrarresta, según señalan los expertos, viviendo intensamente.

“Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” Abraham Lincoln